Tus trabajos empiezan en WhatsApp, pero no terminan ahí. Presupuestos, visitas, fotos, pendientes, aprobaciones, responsables y cobros, links de pago, facturación.
Nosotros te ayudamos a que nada se pierda en el camino.
Hoy todo vive en WhatsApp: decenas de chats, fotos, presupuestos que “después te confirmo” se mezclan o se pierden. Lo ordenamos sin cambiarte tu forma de trabajar.
Un ejemplo por rubro
Hoy las medidas están en el cuaderno, las fotos en un chat y el presupuesto en otro programa. Cuando el taller pregunta, alguien tiene que acordarse.
Te escriben por WhatsApp y cargás el trabajo con el cliente, la dirección y lo que necesita. Ahí nace la ficha.
Acordás el día con el cliente y ponés quién va.
El día anterior el cliente recibe un recordatorio para confirmar o reprogramar.
El que fue a medir escribe las medidas en la ficha desde el celular, parado en la obra, y le suma las fotos y las referencias.
Cargás en la ficha el total que te dio tu programa de costos y sale como link por WhatsApp. Ves cuáles siguen sin respuesta.
El cliente te dice que sí, lo registrás en la ficha y el trabajo queda listo para hacer.
El que se libera en el taller abre la ficha y ahí están las medidas, las fotos y las referencias de la visita, listas para empezar a trabajar.
Con el trabajo ya empezado se cargan los adelantos, los gastos y los jornales, así sabés cuánto ganás en cada trabajo.
Registrás los pagos y sus comprobantes, y podés generar links de pago de Mercado Pago.
Registrás el cobro y, si necesitás factura, la emitís por ARCA desde la misma ficha.
Alguien te llama, te deja algo, te encarga algo o te pide presupuesto. Desde ahí, la app te acompaña hasta el final.
Anotá el cliente, qué hay que hacer, una fecha, fotos o un presupuesto, lo que necesites en ese momento.
Desde ahí, cada trabajo sigue su camino y siempre sabés dónde está, qué pasó y qué falta. Las etapas son las mismas para todos tus trabajos, y salen de cómo entran: si salís a domicilio, si te dejan cosas, si te encargan o si presupuestás.
Lo armás en la app y el cliente lo recibe como un link con un documento prolijo a tu nombre, no una foto de la calculadora. Cuando lo acepta, queda registrado.
Asigná un responsable y agregá fotos, notas, gastos o cualquier detalle mientras avanza el trabajo. Todo queda registrado, para que después no tengas que buscarlo en un chat ni acordarte de memoria.
Generá el link de cobro, elegí qué facturar y listo. Con un click queda todo preparado y podés compartir el pago y la factura directamente por WhatsApp.
Las visitas y las entregas que prometiste se acomodan solas en tu semana, con la hora que arreglaste y quién la tiene. Cuando te preguntan si podés el jueves a las cuatro, la respuesta se ve de un vistazo.